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¿Alguna vez has visto un adorable cachorro paseando o dando saltitos por la calle junto a su propietario/a y te has sentido en la casi obligación de acercarte y acariciarle como si le conocieses de toda la vida?

¡Seguro que sí!

¿Quién puede resistirse a los encantos de un cachorro?

Lamentablemente y por muy extraño que le puede resultar a la mente humana, interactuar de manera extremadamente amistosa o efusiva con un perro desconocido, puede generar en el animal un concepto equivocado y perjudicial de cómo son los humanos.

¿Pero cómo puede ser que una muestra de afecto hacia un perro puede llegar a ser perjudicial para su mente?

Pensémoslo bien….

¿Realmente creemos que es beneficioso para un perro, que un desconocido/a le asalte casi por sorpresa para seguidamente acariciarle cogerle de la cara o incluso le incite a aproximarse a él con gestos y halagos creando en el perro un alto estado de efusividad al recibir una desmesurada y repentina atención por parte de una persona?

¿Qué sensación de falsa realidad le estamos creando a ese perro cuando le hacemos creer que lo normal es ponerse extremadamente nervioso cuando se encuentra paseando y alguien reclama su atención?

Ya se trate de un cachorro o de un perro adulto su manera de interpretar los saludos es muy distinta a la de un humano. Ellos no nacen con la idea de saltar sobre las personas para saludarlas o tirar de la correa con todas sus ganas para poder acercarse a la primera persona que se ponga en cuclillas y le muestre las palmas de sus manos mientras le silba o avasallan con un dulce tono de voz.
La realidad por desgracia es muy distinta.

¿Está mal saludar a un perro?

La respuesta es sí y no. Un perro ha de comprender desde temprana edad que un desconocido/a que se aproxime hacia el por la calle no supone un riesgo para su integridad o supervivencia.

El gran problema de mostrar nuestras buenas intenciones a un perro, se encuentra cuando no podemos controlar nuestro exceso de amor.

¿Y entonces como aprenderá ese perro que no soy una amenaza y que quiero caerle bien?

Un perro emocionalmente estable solo necesita olfatearnos para conocernos y saber que no representamos una amenaza, ya que utilizan su olfato como herramienta de aprendizaje la cual asegura su tranquilidad.

Aunque nos llegue a resultar extraño, para un perro el mejor saludo que podemos ofrecerle es simplemente el dejarnos olfatear tranquilamente y continuar nuestro camino sin casi mirarle.

Y si después de haber leído este artículo todavía no tienes claro si realmente un perro no precisa de nuestras anónimas caricias para ser feliz, debemos recordar una cosa… ¡es un perro! su manera de interpretar las cosas es muy distinta a la nuestra.

Asi que ya sabéis… La próxima vez que un perro se aproxime a nosotros de manera amistosa y se conforme con olfatearnos, consideraros unas personas afortunadas por conseguir que ese animal se haya llevado una buena impresión vuestra sin necesidad de haberle tenido que sobornarle con caricias o reclamos innecesarios.

¡Qué tengáis un buen día amigos/as del perro!

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