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¿Cuántas veces hemos visto perros de talla pequeña tipo Pinscher, Caniche, Yorkshire… comportarse como auténticas fieras?

Perros que ladran sin control a todo el que se acerque, incluso llegando a morder a sus propietarios

Una vez más, la culpa no es del individuo, ni del tamaño, ni siquiera de la raza.  Este hecho se debe a varios factores, a la educación, el entorno, las experiencias, y sobre todo, a nuestra manera de interactuar con ellos.

Si sus experiencias con el humano, otros perros, o con el entorno en general han sido positivas, el perro no tendrá mayor problema en convivir en sociedad sin necesidad de mostrarse agresivo.

Pero si por el contrario, ha tenido alguna experiencia negativa, como sentirse amenazado, el perro mostrará la conducta que él cree que es la adecuada en ese momento. Si se sintió amenazado por una persona y ladró con intención de alejarla y obtuvo el resultado que necesitaba, mostrará esa conducta siempre que necesite espacio. A esto se le llama conducta aprendida.

Llegados a este punto… ¿Cómo podemos ayudar a cambiar el comportamiento de nuestro perro reactivo?

Debemos conocer, y respetar su lenguaje. Si nuestro perro se siente inseguro, amenazado o simplemente necesita espacio, nos lo hará saber. Se comunican con nosotros constantemente. Si no sabemos interpretar y no respetamos esa comunicación, nuestro perro escogerá una comunicación más agresiva para hacerse entender. Gruñirá, mostrará los dientes o incluso llegará a morder si siente una amenaza. Nuestro deber es hacer sentir al perro que respetamos su código de comunicación, para que haya un entendimiento y no tenga que ser necesario mostrarse agresivo

Pero el humano en muchas ocasiones, no solo no entiende, si no que refuerza esas conductas negativas. Cuando un perro de talla pequeña nos ladra, o se muestra reactivo, a veces, nos tomamos a risa esa reacción, ya que somos conscientes de que no podría hacernos un daño considerable. Incluso, en el peor de los casos, llegamos a invadir todavía más su espacio, le hablamos y le miramos, haciendo que su agresividad aumente. Esto no pasaría con un perro de mayor tamaño. Si un perro de 30 kgs nos muestra una reacción agresiva, por muy pequeña que sea, seguramente entenderemos el mensaje a la primera y nos alejaremos. Por ello, esta mala comunicación, deriva en problemas de conducta. Creados y reforzados por nosotros mismos. De ahí la importancia de conocer su lenguaje y sus señales de estrés.

Por último y no menos importante, descartar que nuestro perro tenga algún tipo de dolencia o enfermedad. El dolor provoca agresividad

Siempre nuestro papel es fundamental, y nuestra labor es hacer sentir seguros a nuestros perros. Entenderles, para que su estabilidad emocional no se vea perjudicada y nuestra convivencia con estos pequeños animales sea favorable

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