perro en coche

Desgraciadamente ocurre, que aunque un perro sea adoptado, más tarde sea devuelto a la protectora o refugio de donde fue adoptado.

Y esto ocurre por diversos motivos

Potenciar las adopciones es una obligación moral, pero siendo consecuentes con nuestros actos, no todo es válido y no a cualquier precio porque al final quien lo paga realmente es el animal en cuestión

  • Debemos ser conocedores de toda la información que se sepa del animal en cuestión. Cualquier tipo de problema de comportamiento o problema de salud, es importantísimo saberlo, para no llevarnos sorpresas. En el caso de los cachorros, debemos saber que tamaño alcanzará siendo adulto, y saber que raza o que cruce tiene. Y en el caso de perros catalogados como PPP o sus cruces, debemos saber que estos animales por ley necesitan una licencia y seguro.

 

  • Toda la familia debe estar de acuerdo con la adopción. En ocasiones ocurre, que hay un miembro de la familia que no está del todo de acuerdo, por lo tanto, esa persona es probable que no participe en las tareas relacionadas con el perro y esto pueda ocasionar que la convivencia sea un fracaso. También sucede que el perro sea un regalo inesperado, y esto sí que no debería ocurrir bajo ningún concepto. Nuestro consejo es que nunca regales animales. La persona que vaya a encargarse de él debe ser conocedora y pensar en todas las consecuencias que un animal en su vida puede acarrear

 

  • Hay que pensar en todos los esfuerzos que se requieren a la hora de tener un animal. Esfuerzos de todo tipo, como por ejemplo, nuestro tiempo o el esfuerzo económico que supone, teniendo en cuenta las visitas al veterinario, o incluso una terapia de modificación de conducta llevada a cabo por un adiestrador profesional

 

  • Debemos elegir el perro adecuado. El perro que se adapte a nuestro estilo de vida, a nuestras actividades, y no menos importante a nuestro nivel de energía. El físico del animal es lo menos importante a tener en cuenta si luego no vamos a poder cubrir sus necesidades.

 

  • Los problemas de conducta es el primer motivo por lo que las adopciones fracasan. Muchas personas no son conscientes de lo que es un problema de conducta y a veces dejan pasar según que actos pensando que quizás son normales. Esto provoca un refuerzo en la mala conducta que a la larga convierte al perro en un animal problemático.

 

  • No debemos dejarnos llevar por la pena que sentimos al ver un animal en un refugio. Esa “pena” nos llevará a humanizar al animal, al antropomorfismo. Y aunque de este tipo de maltrato no se hable o no sea tan conocido, es maltrato como tal. Creer que un animal piensa con nuestra misma psicología, o atribuir cualidades humanas en sus conductas, tales como celos o arrepentimiento, hará de nuestros perros, seres inestables.

Nuestra obligación en todo momento es la adopción meditada y responsable. Ya que como decíamos al principio de este artículo, quienes pagan nuestros errores, siempre son ellos

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