Una cama cómoda, bebedero, comedero, correa, collar, arnés, premios, paseos, baños con jabón, cepillado… y cientos de juguetes, son entre otras cosas, lo primero que pensamos cuando nos preguntan por las necesidades de un perro.

¿Pero… en quién estamos pensando realmente?

Necesitamos un comedero y un bebedero para que no manchen nuestro suelo, una correa y un collar para llevarlos atados y que no se escapen, un baño para que huelan bien, juguetes por que se quedan solos la mitad del día… Y todas estas cosas son interesantes e importantes, no vamos a decir que no.

Pero… parémonos a pensar … ¿Nuestro perro escogería todas estas cosas si le diésemos a elegir?, ¿realmente estamos cubriendo las necesidades “reales” de nuestro perro? O… ¿estamos pensando en nuestra comodidad?

Una de las grandes dudas que suelen surgir en los propietarios es… Le he comprado la mejor cama, estoy todo el día dándole mimos, me gasto un dineral en su comida, ¡vive como un rey!… ¿Por qué no se porta bien y me hace caso?

La respuesta es simple.

Les humanizamos constantemente. Ellos no necesitan tantas cosas materiales, sino, si más sensoriales. No necesitan que les hablemos, necesitan que sepamos interpretar su lenguaje. Por supuesto que les encanta comer pero… ¿no sería más reconfortante para su mente el poder ganarse la comida mediante el trabajo? Tu perro… ¡es un perro y necesita sentirse útil!

Una de las necesidades reales más principales para un perro es saciar su necesidad de olfatear. El olfato es su sentido más importante. Pero en cambio nuestro mundo es prácticamente visual. Y este motivo es uno de los que más desconcierta al perro. La vista les crea ansiedad, el olfato, estabilidad. ¿Por qué no aprovechamos esta habilidad natural para estabilizar sus mentes?

¿Y eso como se hace? ¡Muy sencillo! … ¡A modo de juego!

Existen cientos de juegos de olfato o juegos interactivos con los que estimular su mente y a la vez satisfacemos enteramente su necesidad de oler, de sentirse perros y crearles la sensación de sentirse útiles.

Básicamente un perro, necesita ser perro. Espera de nosotros que sepamos tratarle conforme a sus necesidades reales. Ellos no entienden que su cama te ha costado tanto dinero, o que el pienso que le compras es de los más caros del mercado. No entienden de prisas tampoco. ¡Ni siquiera nos entienden cuando les hablamos!

Ellos dan por hecho que entendemos su lenguaje. Y así debería ser para que se establezca una buena conexión y entendimiento. Pero desgraciadamente, nos olvidamos de esta otra necesidad que tienen los perros. La de ser entendidos. Entendiendo sus señales y su código de comunicación, aparte de reforzar nuestro vínculo y amistad, estaremos haciendo la vida de nuestro perro mucho más fácil, ya que podemos leer su estado emocional y anticiparnos a posibles conflictos por falta de comunicación.

La lista de necesidades reales es muy extensa, pero para resumir este artículo, debemos pensar que, un perro es un perro y esa es la única realidad. Quiero decir que, cuanto más nos pongamos en su piel y más entendamos la psicología canina, más cerca estaremos de hacer realmente feliz, estable y equilibrado a nuestro perro.

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