¿Cuántas veces tienes que llamar a tu perro para que acuda a tu llamada? Si acude a la primera… ¡estas de enhorabuena!

Pero seguramente, si te ha interesado el título del artículo será porque en algunas ocasiones tienes dificultades para llamar su atención

Estarás pensando en cuántas veces has tenido que ir a por el por qué no te hacía ni caso, incluso te ha podido llegar a pasar que, al ir a cogerlo se ha vuelto a escapar… ¡Cómo nos enfurece eso!

Encima, para colmo, cuánto más nos enfadamos, más se lo toma a juego y más nos cuesta cogerlo

Y seguro que has probado de todo, y no dudamos de que la palabra “toma” entra dentro de tu repertorio

¿Te has fijado que en muchas ocasiones incluso parece que nos está tomando el pelo? Nos referimos a cuando le llamamos con prisas y tu perro se dirige a ti pero se para a olisquear el césped, como si la cosa no fuese con él.

Te sorprenderá saber el motivo…

Tu perro sólo está intentando calmarte. Tu tono de voz y tus movimientos detonan tu enfado. Tu perro sólo está intentando darte tiempo para que al llegar ya estés más relajado, por ello se pone a olisquear el suelo. Fíjate cómo actúa la próxima vez que le llames enojado y prueba a cambiar tu estado de ánimo, seguro que notas un cambio de actitud también él.

Debemos tener en cuenta que en el paseo, son muchos los estímulos que le pueden atraer y distraer su atención de ti. Es su momento. Llamarle de forma continua y estresada sin además ofrecerle nada a cambio, hará que tu llamada sea un fracaso.

Pero en cambio, si tu llamada estuviese acompañada de un tono de voz animado y siempre obtuviese un refuerzo positivo al llegar (un premio comestible, una caricia, juego, un refuerzo verbal…) ¡Tu perro siempre querrá acercarse a ti!

No caigas en el error de usar la palabra “toma” para motivarle… ¿Te fue fácil crearle la asociación positiva de la palabra “toma” verdad? Siempre que oye la palabra “toma” sabe que tienes algo bueno para él

¿Por qué no pruebas a hacer lo mismo con su nombre?

Práctica este ejercicio, sal al parque en un momento tranquilo, sin distracciones, y cuando le llames por su nombre, enséñale un premio, ¡verás que rápido acude a ti!

Es un ejercicio muy sencillo que os iniciará en esta orden tan importante como es la “llamada”.

Enseñarás a tu perro de una manera muy positiva que tu llamada siempre reporta algo bueno, de este modo, siempre tendrá curiosidad por ti.

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