Lo primero a tener en cuenta es que NUNCA debemos utilizar el bozal a modo de castigo o de remedio para los ladridos o para evitar que tu perro coja todo lo que se encuentre. Para estos casos, la solución es la educación y no esconder el problema bajo el uso del bozal, ya que además agravaríamos la situación

1- Dejarle olfatear el bozal, y crear un ambiente positivo alrededor suyo, con comida apetitosa y mucha tranquilidad, para crear la asociación positiva


2- Incitaremos a que meta el hocico dentro, ayudándonos de recompensas. Asociar una palabra puede ayudar al proceso


3- Una vez superada esta parte, podemos atar el bozal en algunas de las repeticiones y premiar seguidamente. Para evitar que se lo intente quitar, nos ayudaremos de juegos y distracciones durante el paseo

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